Análisis de los resultados de la encuesta sobre las redes sociales
Me voy a centrar en
las respuestas dadas por los alumnos y los profesores.
Un análisis rápido
me hace destacar los siguientes datos que me han llamado la atención: El 92% de los alumnos disponen de internet. Un 94%
tienen dispositivo móvil y un 96% saben lo que es una red social. Sólo un 0,7%
no tienen un perfil abierto en una red social. Más de un 60 % se conectan a una
red social más de una vez al día.
Es evidente que las
RRSS forman parte de la realidad de nuestros alumnos. Digo realidad en un
sentido literal: lo que no pasa en las redes sociales no existe.
Quiero destacar aquí las conclusiones del Informe sobre la Sociedad de la Información de Telefónica:"se
comprueba que los padres confían en el uso que dan a Internet sus hijos/as. La mitad
de los padres consultados autoriza a sus hijos/as a usar Messenger, WhatsApp y a navegar por Internet o ver
videoclips por Internet en cualquier momento. Sin
embargo, casi ninguno autoriza a sus hijos/as a realizar
compras por Internet o proporcionar información personal a otros por Internet".(pág 21 a 25)
Un dato me ha llamado la atención, aunque no
por inesperado. A la cuestión ¿para qué utilizas las redes sociales? Sólo un
2,4% la usa para estudiar. Y un 29,4% le dan un uso indistinto: personal y
estudiar.
Esto se corresponde con la impresión que tengo
después de hablar con mis alumnos: la inmensa mayoría usan internet y las redes
sociales para el ocio.
¿Por qué ocurre esto? ¿Podemos revertir esta
tendencia? Después de analizar la encuesta sobre profesores creo que puedo
indicar alguna causa: Nosotros, los profesores somos responsables, en parte.
El 95% de los profesores tenemos dispositivo
móvil. Un 74% tenemos perfil abierto en una red social.
Un 13% lo usamos con fines profesionales y el 12% para comunicarse con sus alumnos. 27,5% usa una red social para preparar clase
y 22% tenemos correo para comunicarse con los alumnos.
Creo que los profesores tenemos que iniciar
un proceso de reciclaje, de adaptación, casi de selección natural. Para mí la
conclusión se me presenta de una manera nítida: tenemos las herramientas,
tenemos unos alumnos preparados (más que nosotros) y capacitados para el uso de
estas nuevas tecnologías. Somos nosotros los que debemos responder ante estas
nuevas dinámicas de comunicación. Mi poca experiencia personal me dice que la gran
parte de alumnos se muestran entusiastas ante la posibilidad de hacer
actividades via twitter o con otros instrumentos que les permita trabajar on line y no necesariamente en el aula. Tenemos que aprender a planificar actividades y
unidades didácticas a partir de estas nuevas posibilidades. Renunciar a ellas me
parece que es olvidarnos de una parte de la realidad a la que pertenecen
nuestros alumnos.